Si no sabés nada de diseño, no pasa nada: mandanos lo que tengas y lo armamos. Esta página es para quien quiere mandarlo listo.
La cuchilla se mueve hasta un milímetro entre una etiqueta y la otra. Por eso el fondo tiene que pasarse del borde y lo importante tiene que quedar lejos.
Si tu etiqueta es de 5 × 5 cm, el archivo mide 5,4 × 5,4 cm: dos milímetros más por cada lado. Los textos, dentro de un cuadrado de 4,4 cm.
PDF es lo mejor. PNG o JPG también sirven si tienen buena resolución: al tamaño real de la etiqueta, por lo menos 300 puntos por pulgada. Una captura de pantalla de WhatsApp casi nunca alcanza.
En pantalla los colores brillan más que en papel. Si tu marca tiene un color exacto, mandanos una etiqueta vieja o un objeto de ese color y lo igualamos en la prueba.
Convertí los textos a curvas o mandá también la tipografía. Revisá los acentos y los números: lo que aprobás en la prueba es lo que imprimimos.
Por debajo de 6 puntos los textos se empastan, sobre todo en kraft. Si necesitás mucha información, conviene una etiqueta más grande o una segunda etiqueta atrás.
Si tenés sabores o variedades, mandá un archivo por versión con el nombre claro. Repartimos la cantidad entre ellas.

Una foto del logo, los textos en un mensaje y una idea del color. Gisela arma el diseño por $18.000, con dos rondas de cambios, y te manda la prueba igual que a todos.
Lo único que no hacemos es copiar el diseño de otra marca.
Antes de imprimir te mandamos un PDF con la etiqueta en tamaño real, la línea de corte marcada y una nota si algo puede salir mal. Hasta que no contestás que está bien, la máquina no arranca.